viernes, 11 de septiembre de 2026

Yanacocha y el agua de Cajamarca: lo que documentan dos fuentes oficiales del Estado peruano, con 11 años de diferencia entre sí

 RESUMEN EJECUTIVO PARA PUBLICACIÓN

Yanacocha y el agua de Cajamarca: lo que documentan dos fuentes oficiales del Estado peruano, con 11 años de diferencia entre sí


Fuente 1: INRENA (Ministerio de Agricultura). (2007, julio). Inventario Participativo de Fuentes de Agua Superficial de la Cuenca del Río Chonta, Cajamarca.

Fuente 2: Autoridad Nacional del Agua. (2018, 25 de abril). Resolución Jefatural N.° 136-2018-ANA, que aprueba los "Lineamientos para la Identificación y Seguimiento de Fuentes Contaminantes Relacionadas con los Recursos Hídricos".


RESUMEN

Dos documentos oficiales del Estado peruano, elaborados con más de una década de diferencia, permiten reconstruir un mismo patrón: la actividad minera de Yanacocha ha transformado de forma medible el sistema hídrico de Cajamarca, mientras el propio Estado reconoce, en sus propios instrumentos técnicos, la necesidad de vigilar esa transformación sin que ello se traduzca todavía en un seguimiento suficiente.

El origen del inventario de 2007: un conflicto social, no una decisión preventiva del Estado. El propio documento de INRENA revela que este estudio no nació de una planificación institucional anticipada, sino de una crisis social: en agosto de 2006, la comunidad de Combayo bloqueó la carretera Cajamarca-Bambamarca exigiendo protección ambiental frente a la minera Yanacocha. La crisis obligó a intervenir al propio Presidente del Consejo de Ministros, quien conformó una Comisión de Alto Nivel con los sectores de Energía y Minas, Economía, Agricultura y Salud. Uno de los acuerdos de esa comisión fue, precisamente, ordenar el inventario de fuentes hídricas que hoy podemos revisar. Es decir: el Estado no midió el agua de Cajamarca porque lo planificó — lo hizo porque una comunidad se lo exigió mediante protesta.

Cuatro cuencas, no dos. Según el propio Estudio de Impacto Ambiental presentado por la Minera Yanacocha —citado textualmente por INRENA—, el distrito minero se asienta sobre cuatro cuencas hidrográficas: los ríos Chonta, Porcón, Rejo, y la Quebrada Honda. Esto es relevante porque Chonta y Porcón/Rejo pertenecen a sistemas hidrográficos distintos (Crisnejas-Marañón el primero, Jequetepeque el segundo), lo que significa que la operación se ubica literalmente sobre la divisoria de aguas entre la vertiente amazónica y la vertiente del Pacífico.

22 lagunas inventariadas, y una entregada directamente a la empresa. De las 22 lagunas identificadas en la cuenca del Chonta, solo dos contaban con uso de agua legalmente reconocido — y una de esas dos ("Laguna N.° 2") fue otorgada precisamente a Minera Yanacocha, para ser usada como poza de tratamiento de agua. La llamada "Laguna Yanacocha o Mamacocha" fue registrada en 2007 todavía activa, con un flujo de salida medido de 18 litros por segundo, alimentando una quebrada afluente del río Grande.

Una red de monitoreo hidrométrico que dependía, en parte, de la propia empresa. El documento revela que, ante la escasa información hidrométrica disponible en la cuenca, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) coordinaba con la propia empresa minera Yanacocha la instalación de estaciones de medición de caudales — es decir, en 2007 el Estado dependía parcialmente de la información y la logística del propio administrado para vigilar el recurso hídrico que la actividad de ese mismo administrado podía estar afectando.

Once años después, ANA formaliza la metodología para identificar quién contamina. En 2018, la Autoridad Nacional del Agua aprobó, mediante Resolución Jefatural N.° 136-2018-ANA, un instrumento técnico oficial que reconoce expresamente a la actividad minero-metalúrgica como una categoría formal de fuente contaminante, junto con aguas residuales domésticas, agropecuarias, industriales y municipales. La norma también clasifica los "pasivos mineros" como una categoría específica de residuo sólido peligroso. Este instrumento establece un procedimiento reglado de cuatro etapas para identificar y codificar fuentes contaminantes —con plazos máximos de 10 y 20 días hábiles según la etapa— y recomienda repetir esta identificación cada tres años en cada cuenca.

La aplicación de esta norma llegó, otra vez, casi una década después. El primer gran operativo de campo aplicando esta metodología en las cuencas donde opera Yanacocha (Mashcón, Chonta y San Lucas) se reportó recién en setiembre de 2025 — siete años después de aprobada la norma, y confirmando que el ciclo de actualización trienal que la propia ANA recomienda no se había estado cumpliendo de forma consistente en este territorio.


LA PREGUNTA QUE QUEDA ABIERTA

Si en 2006 una comunidad tuvo que bloquear una carretera para que el Estado midiera el agua de su propia cuenca; si en 2018 el propio Estado tuvo que crear una norma para poder distinguir formalmente la contaminación minera de otras fuentes; y si esa norma tardó siete años en aplicarse de forma documentada en el territorio de Yanacocha — la pregunta que corresponde hacerse no es solo qué tan contaminada está el agua de Cajamarca hoy. Es por qué el Estado sigue reaccionando ante la crisis o el conflicto, en lugar de anticipar el daño con la misma información técnica que él mismo ha producido.


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Yolanda Victoria Rojas Espinoza | ORCID 0009-0002-9012-1393

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